Qué camilla de masajes elijo?

Consejos para elegir nuestra camilla de masajes

Son tantos los modelos y tipos de camilla de masajes, que el elegir la que más se adapte a nuestras necesidades puede ser una dificultosa tarea si no sabemos para qué sirven sus características.

Esta es una labor importante ya que la camilla es tan imprescindible como las propias manos del masajista. En este artículo trataremos de ofrecerle las mejores pautas para facilitar la elección.

¿Qué tipos de camilla de masajes puedo elegir?

Actualmente, existe una amplia gama de masajes, los hay de todo tipo y para fines distintos. Por ello, debemos saber primero a que terapia va a estar destinada nuestra camilla, si va a ser masaje reiki, deportivo, drenaje linfático, etc., si nos vamos a desplazar a casa del paciente o si, de lo contrario, vamos a disponer de un local donde ofrecer terapias, en este caso diferenciaremos entre camillas fijas o portátiles. Dependiendo de esto, podemos guiarnos por un tipo de camilla u otro, reduciendo las posibilidades iníciales.

¿Camilla Fija o Camilla portátil?

Las camilla de masajes fijas son las que se usan en consultas o spas, estas permanecen estáticas en un mismo lugar, normalmente, son de madera, debido a que es un material estético y resistente. Son robustas y ofrecen una sensación de calidez apropiada para la relajación. La estabilidad que ofrecen debido a su gran peso las hace idóneas para masajes en los que requiera usar la fuerza o estirar al paciente, como en los masajes deportivos.

Para una camilla portátil es muy recomendable que el material con el que este fabricada sea de aluminio, ya que este es resistente y ligero, lo que facilita el transporte, además, algunos modelos, cuentan con una mochila para poder llevarla sin problemas. Para esta opción, debemos tener en cuenta que disponga del máximo de tensores posibles para una mayor estabilidad en la camilla.

¿Madera o aluminio?

Como hemos mencionado antes, las camillas de masaje de madera son robustas y estéticas, ideales para masajes deportivos. Otro ejemplo del uso de este tipo de camillas es para un entorno cálido, donde la madera queda más atractiva visualmente.

Además, la madera con la que se fabrican suele llevar un tratamiento que retrasa el envejecimiento de la misma, haciéndolas más duraderas.
Por otro lado, el aluminio es un material ligero y fácil de trasladar de un lugar a otro. Estas camillas son económicas y resistentes a los golpes que se puedan producir durante el trayecto.

Otros aspectos para elegir la camilla de masajes

Dentro de un mismo tipo de camilla, podemos elegir entre varias modelos para que se adapte perfectamente a nuestras necesidades y/o a la terapia que se va a aplicar. Para ello tendremos muy en cuenta sus dimensiones y peso.

Ancho de la camilla

Este es uno de los puntos más importantes, puesto que si es muy estrecha, el paciente se puede sentir incómodo, mientras que si es muy ancha, el especialista se puede encontrar con dificultades para acceder a distintas zonas del cuerpo sin tener tensión.

Si vamos a trabajar masajes prenatales, es recomendable una camilla un poco más ancha de lo normal.

Longitud de la camilla

Este punto también es importante, ya que tener la adecuada, aumenta la comodidad del paciente, evitando que pueda quedarse con los pies fuera de la camilla. Para ello, algunos modelos disponen de soportes extraíbles que aumentan su longitud.

Altura de la camilla

Esta característica es para evitar dolencias en el terapeuta. La altura ideal de la camilla es en la que este no tuviera que encorvarse para realizar el tratamiento.

Si tenemos una consulta con varios especialistas, la mejor opción sería adquirir una camilla con altura ajustable, para poder adaptarla a las necesidades de cada uno.

Peso de la camilla

Este factor es más importante para el terapeuta que se desplace al lugar del paciente.

Una camilla de aluminio ligera y plegable es perfecta para facilitar la tarea del transporte, ya que estas son de un peso reducido.

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