origen de las camillas

Origen de las camillas de masaje

Las camillas de masaje son un instrumento de múltiples usos, puesto que las hay de toda clase, camillas de aluminio, de madera, portátil, fija, etc.

Estas camillas, podemos encontrarlos en un hospital, en una clínica de masajes, salón de estética, incluso en una sala de tatuajes. Pero, ¿cuál es su origen? ¿De dónde surge este invento?

Sabemos que se llevan usando desde la antigüedad, pero su origen no puede determinarse con exactitud, las primeras pruebas de su existencia son del siglo XI, durante las cruzadas, en las que los caballeros empezaron a auxiliar a los heridos en los campos de batalla. Utilizaban las camillas para llevarlos a tiendas de campaña en las que intentaban curarlos.

En este artículo nos centraremos en la historia de un tipo en concreto, las camillas de masajes.

Cuando se utilizaron las primeras camillas de masaje

La curación de lesiones o dolencias con masajes se ha practicado desde el nacimiento de la Humanidad.

El término “camillas de masajes” apenas tiene 100 años de uso. Apareció a finales de 1920, antes de esto, se llamaban “sofás” y en tiempos más antiguos, se conocían como “losas”, por lo que no podemos atribuir este invento a ninguna tribu, cultura o persona. Con el paso del tiempo fueron perfeccionándose hasta llegar a las que ahora conocemos.

Camillas de masaje en tiempos griegos y romanos

En la antigua Grecia y Roma, las primeras camillas de masaje que aparecieron fue en grandes gimnasios y en los solárium, utilizadas, no solo para dar masajes, sino que también para hacer tratamientos de hidroterapia, limpieza, raspado o procedimientos de exfoliación. Estas eran losas de mármol, llamadas “plintos”.  Aunque se conoce que esta fue su primera aparición, probablemente ya se usaban en culturas y prácticas de curación más antiguas.

camillas en tiempos romanos

La siguiente generación de camillas de masaje fueron las que tenían una aplicación terapéutica. Generalmente, las camillas estaban hechas de madera maciza de roble, con varios ajustes disponibles para múltiples usos, entre los cuales encontramos los masajes. Contaban con relleno de pelo de caballo, cubiertas con cuero en bruto. La crin de caballo era utilizaba habitualmente por su alta resistencia a los daños causados por insectos.

Camillas en la Era Victoriana

A finales del siglo XIX, en la época victoriana, el término que empleaban para referirse a las camillas de masaje era “sofás de masaje”, ya que constituían una verdadera pieza del mobiliario.

Generalmente, estaban rellenas de crin de caballo y tapizadas en colores rojos y amarillos brillantes con terciopelo o un material similar, haciendo de estas más cómodas que las encontradas en la clínica terapéutica

Camillas de masaje portátiles

La primera camilla de masaje portátil fue inventada alrededor de 1930 y fue construida de un marco de madera con metal y patas de madera. El primer uso que tuvo fue después de la Primera Guerra Mundial, hecha de maderas comunes, con un sencillo acolchado bajo una cubierta de vinilo. Esta no tenía el agujero facial que ahora acostumbramos a ver. Este agujero en la cabecera de la camilla fija o portátil surgió durante de la década de 1940.

camillas plegables portatiles

Las camillas portátiles de esta época eran bastante sofisticadas, especialmente aquellas que disponían de mecanismos para desplegar las piernas y que permitían podre abrir y cerrar la camilla.

Diseño moderno

Las primeras camillas diseñadas específicamente para el masaje se hicieron casi en su totalidad de madera, rellenas de espuma y cubiertas de vinilo. Los modelos actuales tienen un diseño ergonómico usando un tubo de aleación especial con relleno de varias capas y vienen en una gran variedad de colores y estilos.

En el mercado actual existen modelos de camillas de masajes especializadas, como por ejemplo, los destinados a trabajar con mujeres embarazadas, que son más grandes de lo normal, u otras, destinadas a terapias asiáticas, que también se pueden plegar hacia abajo para estar planos sobre el suelo.

Además, podemos encontrar una gran variedad en camillas eléctricas, que permiten ajustar fácilmente la altura y son una buena inversión en clínicas donde trabaje más de un terapeuta.

Consejos sobre cómo elegir la camilla adecuada para usted

Nosotros siempre recomendamos elegir camillas de alta calidad y fijarnos en que estas sean duraderas, flexibles, bien acolchadas, con altura regulable y lo suficientemente robustas como para soportar tanto la relajación como los masajes de recuperación.

Existen diversos factores que pueden influir en la elección de la camilla para masajes. Estos pueden ser el uso que le vayamos a dar, los masajes que realizaremos, el tamaño de la estancia donde estará ubicada, el presupuesto del que dispongamos, si preferimos que sea portátil o fija, con altura regulable y si se le van a poder añadir accesorios, como puede ser un reposa brazos.

El relleno también es importante, debe tener una densidad media para que la camilla no sea demasiado blanda, ni demasiado dura, puesto que podría provocar una sensación de incomodidad al cliente.

Si quieres saber con más detalle todas las características básicas para escoger una camilla de masajes, no dudes en visitar nuestro artículo “Consejos para elegir una camilla de masaje“.

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